Jenny Mavinga, participante de Gran Hermano nacida en Congo, revela una infancia marcada por abandono parental, secuestro por una tía y maltratos extremos. Su madre murió cuando tenía 4 años, y su padre camionero no pudo criarla adecuadamente.
Quedó al cuidado de familiares paternos, donde una tía y primas la obligaban a tareas duras como buscar leña de noche a los 7 u 8 años. Si no cumplía, la castigaban con látigos o la hacían dormir con chanchos sin comer. A los 17 años conoció a un argentino, emigró a La Plata, tuvo dos hijas Rubí y Samira (15 y 11 años), y ahora tiene peluquería con su prima y está casada con Damián.
Jenny lamenta que su padre falleciera hace tres años sin conocer a sus nietas. Su historia conmovió en el reality, pero generó polémica en redes por videos de fiestas electrónicas que organizaba, con menciones a "duendes" vendiendo drogas, aunque ella dice no salir de noche.
Panelistas comentan la crudeza de su pasado y la controversia, entendiendo "duendes" como dealers en fiestas costeras.