Israel ejecutó bombardeos masivos en el suburbio de Dayet en Beirut contra la infraestructura financiera de Hezbollah, aliado de Irán, dejando un saldo de 31 muertos y 149 heridos.
Los ataques destruyeron sucursales de Al-Qar y Al-Hassan, identificadas por Israel como el pulmón económico de los terroristas, en una ofensiva que se expandió tras golpes a Irán y provocó el desplazamiento de más de 25.000 personas.
El gobierno libanés prohibió actividades militares para contener la crisis, en un contexto de guerra total en la región donde también se confirmó la muerte de Elisa Menei en bombardeos previos sobre Terán, sumando carga simbólica y revancha al conflicto.
La muerte de Alija Menei, con más de 40 años en el régimen, agrava la tensión entre grupos extremistas religiosos, elevando la escalada en Líbano.