Andrea del Boca estalla en Gran Hermano por el desorden en la casa, con jabones tirados, cepillo de dientes en la bacha de la cocina y restos de comida en ollas, despertando furiosa por la suciedad general.
La producción impulsa el shipeo romántico entre Andrea y Eduardo, mostrando planos alternados en fiestas, aunque ella solo le da órdenes como regar plantas, manteniendo una tensión sexual evidente.
Andrea cura el ojeo de Manu con oraciones y visualizaciones, ofrece un mantra provocador como "Todo me chupa un huevo", y cocina porciones mínimas que dejan a todos con hambre, generando críticas por su estilo mandón.
Graciela Alfano la tilda de patética por dormir con boca abierta y correr de forma ridícula, mientras Sandra del Boca, su madre, revela que rechazó una novela con ella hace años por la endogamia familiar y el ambiente de recibir solo órdenes.
Se arma el club de odiadores con Tomás Dente, María Granata, Babi Echecopar, Romano y Yanina Latorre, en medio de la gala de eliminación donde Janina se posiciona como némesis.