El presidente anuncia 90 reformas ministeriales, incluyendo seguridad en cárceles y cambios clave en el Ministerio de Justicia como un nuevo Código Penal con penas más duras.
Ya aprobado el Código Penal Juvenil, el foco está en considerar la reiterancia y reincidencia para agravar penas, morigeraciones y excarcelaciones, eliminando el free pass actual para no condenados.
Se impulsa un sistema acusatorio que acota la discrecionalidad judicial, evitando fallos laxos que liberan delincuentes por considerarlos víctimas de la sociedad, y juicio por jurados como en Estados Unidos para alinear con el sentido común ciudadano.
Los panelistas celebran el garantismo real mediante aplicación estricta de la ley, sin bondad excesiva hacia criminales.