La construcción de la Casa Milá enfrentó inconvenientes cuando inspectores detectaron problemas en partes de la casa, como balcones que sobresalían en la fachada externa.
Esto derivó en un juicio contra Antoni Gaudí, pero el arquitecto lo ganó y donó el dinero recibido a la familia propietaria.
Actualmente, señoras continúan viviendo en la casa por herencia, manteniendo el alquiler de los pisos aunque no se alquilan a nuevos inquilinos.
La Casa Milá destaca por el genio creativo de Gaudí, con ventilación natural, estructuras onduladas y una azotea con chimeneas fantásticas, ahora convertida en museo.