Israel reporta la muerte de una familia completa, incluyendo niños y padres, en la ciudad de Beit Shemesh cerca de Jerusalén, víctima de un misil que superó las defensas antiaéreas con un 97-98% de efectividad. Aunque el sistema es avanzado, el 2-3% de fallos genera daños graves, especialmente en construcciones antiguas, donde fragmentos de misiles interceptados también causan víctimas.
La inteligencia militar israelí amenaza con eliminar a más de 40 líderes iraníes clave en menos de 40 segundos, elevando la tensión, mientras muestran videos de misiles iraníes fallando en derribar aviones sobre Teherán y la destrucción de una financiera de Hezbollah en el sur de Beirut, donde billetes volaron por el aire en un golpe financiero estratégico similar a escenas de series como La Casa de Papel.
Donald Trump aparece públicamente advirtiendo que "la gran ola aún está por llegar", rechazando negociaciones tardías tras siete semanas fallidas y ataques con bombarderos B2 de Estados Unidos junto a Israel. Analistas destacan la ambivalencia de Trump, pero ven una estrategia para decapitar liderazgos como con Hamas y Hezbollah, identificando sucesores con ayuda de CIA y Mossad.
Videos muestran fuego amigo en Kuwait, donde derribaron tres aviones estadounidenses por error, con un piloto rescatado por locales, y Qatar abatir dos aviones iraníes. Israel bombardea bancos de Hezbollah para cortar financiamiento, mientras un corresponsal en Israel describe vida en refugios constantes, con humor resignado ante ataques inevitables de Irán, el enemigo principal, aceptando el costo por acabar con décadas de pesadilla.
La estrategia busca debilitar Irán en medio del mayor ataque desde la Revolución Islámica hace 47 años, presionado por Israel y Arabia Saudita, paralizando su liderazgo militar y religioso.