Diez personas murieron y decenas resultaron heridas en disturbios frente al consulado de Estados Unidos en Karachi, Pakistán, donde manifestantes incendiaron un vehículo policial blindado.
Los choques surgieron tras ataques conjuntos estadounidense e israelí, con agentes respondiendo con gas lacrimógeno y porras; algunos traspasaron el perímetro de seguridad.
El número de muertos nacional supera los 25, con manifestaciones similares en Lahore, Islamabad y Peshawar.
Se desplegó personal adicional para asegurar la zona ante las llamas y humo negro.