Néstor Roncaglia, exjefe de la Policía Federal y experto en narcocriminalidad, desbarató un complot para asesinarlo a él, al fiscal, al juez y al ministro de Seguridad de Entre Ríos.
El plan lo orquestó un poderoso narco entrerriano conocido como "gaucho narco", quien pagó a sicarios uruguayos para evitar un juicio clave donde se lo acusa de traficar cocaína y manejar un clan con mucho poder económico.
Los atacantes planeaban emboscar a Roncaglia en moto durante un trayecto solitario, según revelan las escuchas telefónicas intervenidas.
El narcocriminal también participaba en la sociedad rural local y almacenaba droga en sus galpones, destacando la infiltración del narco en sectores tradicionales.