La isla de Cuba enfrenta un colapso energético sin precedentes, con el 64% del territorio sumido en la oscuridad debido a un apagón masivo confirmado por la Unión Eléctrica.
Este déficit histórico cercano a los 2.000 megavatios deja sin suministro eléctrico a casi dos tercios del país, especialmente en horas pico, con cortes que se extienden hasta 20 horas diarias.
Ocho de las 16 unidades termoeléctricas están fuera de servicio por roturas o falta de mantenimiento, agravado por la escasez de combustible para generadores distribuidos.
El gobierno cubano culpa al bloqueo de Estados Unidos, pero expertos independientes apuntan a décadas de desinversión crónica en el sector.
Esta crisis paraliza la actividad económica, hospitales, escuelas y la vida cotidiana de millones, en medio de caída del PBI y malestar social creciente que alerta a las autoridades por posibles protestas.