En el último primer día de clases en la Ciudad de Buenos Aires, implementan estrictos controles en ingresos a escuelas para evitar desmanes de años anteriores.
No dejarán pasar a alumnos en estado de ebriedad o bajo efectos de sustancias psicoactivas, con chequeos directos en las puertas; también rechazarán comportamiento violento, objetos peligrosos o vestimenta/higiene incompatible por trasnochar en fiestas.
Las sanciones incluyen no permanecer en la escuela, acta administrativa y obligación de que los padres retiren al alumno de la institución.