Boca Juniors empató 1-1 ante Gimnasia de Mendoza, equipo recién ascendido, en La Bombonera, y los jugadores fueron abucheados por la hinchada colmada que esperaba una victoria local.
Los silbidos se intensificaron cuando el DT Úbeda se acercó a los vestuarios, con gritos exigiendo su salida. Juan Román Riquelme, presidente, no tomó medidas inmediatas y mantiene el proyecto pese a la crisis.
El palco de Riquelme se cerró como una persiana durante los incidentes, evitando ver los insultos al equipo. Boca suma solo tres puntos de los últimos doce de local y enfrenta a Lanús el miércoles.
El equipo transita aguas turbulentas a un mes y medio de la Copa Libertadores, sin futuro asegurado para Úbeda ni claridad en la gestión de Riquelme.