León Namira, argentino radicado en Israel entre Jerusalén y Tel Aviv, describe tres días de máxima tensión por ataques iraníes con misiles de hasta 500 kg. Vive cerca de un aeropuerto militar, oye constantes vuelos y cada tres horas debe refugiarse ante sirenas de alerta, aunque no todos los misiles impactan. Hoy entró en refugio durante una entrevista por sirenas que sonaron hace cuatro horas.
La rutina está paralizada: escuelas cerradas, oficinas vacías, solo supermercados y hospitales abiertos para evitar quedar atrapados en la calle ante sirenas repentinas. Namira relata que su hijo pasó más de 200 días enrolado en Gaza y un empleado otros 400 en reserva. El espíritu israelí es de defensa absoluta, comparándolo con un argentino atacado por Brasil con misiles nucleares: atacarían sin dudar.
Un misil de 500 kg impactó ayer un refugio matando a 9 personas, incluyendo una familia; evocan la AMIA (80 kg) para medir el terror. Todos los sectores políticos israelíes ven los ataques como legítima defensa ante amenaza nuclear iraní a corto plazo, rechazando un nuevo holocausto como el de 6 millones.
La Cancillería Argentina brinda números de emergencia para 70.000 compatriotas en Israel y 2.500 en países musulmanes con espacio aéreo cerrado. Muestran imágenes sensibles de edificio destruido con al menos 45 muertos por drones o misiles. Namira no tiene miedo personal tras 30 años así, pero sí por su hijo en combate; Israel vive "en espada" para sobrevivir.
En contexto, medios iraníes exhibieron drones Shahed subterráneos con ojivas de 200 kg usados por Rusia en Ucrania, amenazando bases como Rota en España vía Libia. Trump e Israel buscan impedir bomba atómica iraní; encuestas muestran 60% impopularidad de Trump pre-ataque y solo 27% apoya strikes contra Irán (Rutter).