Andrea Bocelli, genio de la lírica, llegó a caballo al festival y saludó con la canción emblemática de Italia, donde triunfó Laura Pausini, mostrando agilidad al bajar y cantando con su caudal vocal impresionante.
El panel destacó su estilo natural, sin gestos exagerados, solo frente al micrófono como charlando en casa, poniéndole impronta emotiva al evento con su voz única.
Lo describieron como un fenómeno que no necesita movimientos corporales, ya que su potencia vocal basta para emocionar, en un gran momento del fin de semana.