La escalada de tensiones en Medio Oriente provoca cancelaciones masivas en el aeropuerto principal de Bangkok, uno de los más importantes para transiciones entre Oriente Medio y Asia.
Se suspendieron alrededor de 32 operaciones de llegadas y salidas, afectando conexiones con Dubái, Doha y ciudades tailandesas.
Los vuelos fueron cancelados sin reprogramación inmediata, dejando a pasajeros varados hasta que pase la crisis, con cierres temporales para mitigar riesgos de ataques aéreos.
Este aeropuerto maneja gran masa de tránsito mundial, y la medida genera repercusiones globales en viajes, prefiriendo seguridad sobre vuelos riesgosos.