16 provincias argentinas comenzaron el ciclo lectivo el 2 de marzo sin clases normales, afectando a ocho millones de alumnos, con cinco millones solo en Buenos Aires, donde gremios como CTERA y SUTEBA rechazaron un aumento del 3% ofrecido por el gobierno de Axel Kicillof.
Los docentes reclaman recomposición salarial, paritaria nacional ausente bajo Javier Milei, y el pago del FONID, fondo que representa hasta el 30% del salario como incentivo docente, generando incertidumbre en familias con consultas masivas en chats sobre si ir o no a clases.
El gobierno bonaerense argumenta que el 3% supera el piso nacional del 1-1,5%, pero los gremios lo consideran insuficiente ante la inflación, convirtiendo el inicio escolar en un clásico de conflictos.