La detención de Nicolás Maduro por Donald Trump generó resultados concretos al forzar al régimen chavista a reconocer y liberar cientos de presos políticos, incluyendo al gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido 440 días en Venezuela. Los panelistas destacaron que esta presión externa superó años de fallidas negociaciones diplomáticas.
Nahuel Gallo viaja de regreso en un avión privado de la AFA, con fotos junto a dirigentes de la federación, tras gestiones de Italia, Estados Unidos y Foro Penal Venezolano. La Cancillería argentina agradeció estas intervenciones pero no envió su propio avión, y el presidente Javier Milei aún no se pronunció públicamente.
El régimen avaló un proyecto de ley en su legislatura, impulsado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, para consensuar liberaciones exigidas por Estados Unidos. Claudio Tapia, presidente de la AFA, coordinó el traslado ocultando los motivos reales ante el juez Amarante, quien rechazó su viaje a Venezuela por fechas y reuniones confusas que sugerían posible asilo.
Al llegar a Ezeiza, Gallo será recibido por el gobierno argentino, más allá del rol de la AFA, que negoció directamente con el chavismo. La familia celebra el reencuentro tras meses sin contacto, calificándolo de preso político o desaparecido.