El presidente iraní Masoud Peseshkian calificó de crimen histórico los ataques de Estados Unidos e Israel que mataron al líder supremo Ali Khamenei y prometió una venganza legítima e ineludible utilizando toda la fuerza del país contra los responsables.
Esta declaración se suma a las amenazas del presidente del Parlamento Mohamed Baquer Kalibaf, quien acusó a Estados Unidos e Israel de cruzar una línea roja no provocada e ilegal, exigiendo que paguen el precio, en medio de una escalada que incluye misiles iraníes contra bases estadounidenses en países del Golfo y respuestas aliadas con bombardeos en Teherán.
La crisis provocó cancelaciones masivas de vuelos en aeropuertos como el de Suvarnabhumi en Tailandia (32 vuelos), Dubái y Doha, cierres de espacios aéreos y desvíos internacionales, recordando la guerra de los 12 días del año pasado pero con más países afectados indirectamente.
Manifestantes atacaron embajadas estadounidenses en Irak y Pakistán, causando al menos ocho muertos en Karachí; el balance de víctimas en Irán supera las 200 personas. Además, murió el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes en nuevos bombardeos, y se creó un Consejo de Liderazgo Temporal.
Desde Alemania, el corresponsal Luciano Pascuale reportó preocupación gubernamental por turistas y trabajadores alemanes en la zona, con reuniones de urgencia lideradas por Friedrich Merz. El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una sesión urgente, aunque su impacto es incierto como en otros conflictos.