Pitu, el legislador ex delincuente, confesó seguir siendo peronista convencido, influenciado desde secundaria por profesores Hugo Freud y Jorge, que le enseñaron política.
Nació en hogar peronista: su abuelo, delegado sindical del Teatro Colón, tenía cuadro de Perón y creció en urbanización peronista de 1963.
Defiende doctrina peronista para reconstruir la patria con justicia social, derechos del trabajador garantizados por Estado y leyes, sindicatos fuertes, patria justa, libre y soberana, independencia económica.
El trabajador es el centro de la sociedad y debe estar protegido. Nunca creyó ni le gustó la propuesta de Javier Milei.