Paleontólogos del Museo de General Roca descubrieron en Salitral Moreno, Río Negro, huevos fosilizados de dinosaurios saurópodos y terópodos, incluyendo fragmentos erosionados que rodaron desde nidos superiores. Los terópodos anidaban en manadas, lo que genera grandes concentraciones de huevos cuando los sedimentos los preservan, y esta zona promete ser el corazón de la paleontología por los próximos 50 años con yacimientos para décadas de investigación.
El equipo enfatizó la necesidad de mayor apoyo cultural y políticas para salvaguardar este patrimonio único, capaz de llenar museos provinciales, facilitando campañas científicas, visitas y experiencias educativas. Encontraron evidencia de saqueos furtivos: bochones viejos oxidados, material roto y alambre tejido de campañas ilegales, confirmadas por la Secretaría de Cultura al no registrar permisos oficiales.
Los expertos llamaron a reflexionar sobre la preservación, velando por el cumplimiento de leyes contra el tráfico de fósiles y expediciones no autorizadas. Un integrante expresó su amor por Río Negro, inspirado por su padre, y su compromiso con la conservación de la biodiversidad de la estepa patagónica.
Tras la expedición exitosa, regresaron a General Roca con hallazgos inesperados que abren nuevos caminos de estudio. Pablo viajó a Balcheta, a 450 km, para comparar los huevos petrificados con la colección del Museo Provisional María Inés Copa, destacando las sorpresas impredecibles de la paleontología.