Orlando Serapio planeó meticulosamente el asesinato de su expareja, la docente Natalia Cruz, de 37 años, en Campo Quijano, Salta, el 17 de febrero. A pesar de tener dos hijos en común y una perimetral de por medio, el agresor hostigó a Natalia durante años con insultos, persecuciones y acoso constante.
La familia de Natalia ya cargaba con el trauma de otro femicidio: en 2017, una hermana fue asesinada por su novio, quien luego se suicidó. Natalia denunció repetidamente a Serapio y obtuvo una restricción de acercamiento, pero el agresor la ignoraba sin consecuencias.
Natalia pidió custodia policial desde el 3 de febrero, y el juzgado ordenó protegerla, pero la comisaría local alegó falta de personal, presupuesto y vehículos. Excusas como carpas bailanteras o falta de nafta impidieron cumplir la orden, dejando a la víctima desprotegida.
El 17 de febrero, tras volver de la comisaría sin custodia, Natalia fue atacada por Serapio, quien había sacado a los hijos de la casa. El programa Cámara del Crimen destaca la inacción policial y judicial en casos de violencia de género.