Imágenes contradictorias llegan de Irán tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei: multitudes oficiales ondean banderas rojas de venganza en mezquitas y plazas, decretando 40 días de luto, mientras en redes sociales y videos no oficiales se ven celebraciones populares, incluyendo mujeres bailando sin burka en las calles, simbolizando rechazo al régimen de los ayatolás.
Expertos como Ronnie Copland, vocero israelí desde escombros de sinagoga atacada, y Gabriel Ventajal dudan de la representatividad de las manifestaciones pro-régimen, que parecen orquestadas por el gobierno. Se cuestionan fake news, como imágenes viejas de ataques atribuidos a Israel y EE.UU., y se compara con el hospital en Gaza donde la verdad emergió después.
En TV iraní, un periodista llora desconsolado la muerte del "líder infalible" bajo el concepto de Vilayas al-Faqih, que postula al líder como divino e intocable. Sin embargo, analistas predicen que el pueblo iraní, de esencia persa y culta, volverá a su identidad pre-shiita una vez liberado de la opresión ayatolá.
Nueve muertos confirmados en sinagoga por misil iraní, y el nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria está ligado a atentados contra la justicia argentina. Las celebraciones callejeras muestran valentía extrema, arriesgando represión.
El panel enfatiza confiar en la naturaleza de los pueblos apasionados, como el argentino, para rechazar imposiciones ideológicas no cristianas o ayatolá.