Los inversores reaccionan a la escalada en Medio Oriente refugiándose en metales preciosos como oro y plata, y papeles relacionados con el petróleo.
La tensión surge por el armamento nuclear de Irán, que amenaza a Estados Unidos e Israel, justificando los ataques para frenar el peligro a Occidente antes de que sea tarde.
El petróleo emerge como tema clave en esta crisis, con repercusiones inmediatas en la economía real y los mercados globales.