Durante una gira en Rosario, Luis Alberto Spinetta enfrentó una tormenta intensa mientras intentaba llegar al aeropuerto con su equipo.
En el lobby del hotel, rodeados de valijas e instrumentos, coincidieron con la barra brava de uno de los grandes clubes rosarinos. El líder de la hinchada charló con Spinetta sobre el problema de falta de taxis bajo la lluvia torrencial.
El jefe ordenó a uno de sus integrantes conseguir los vehículos. El joven se sacó las zapatillas, cubrió su cabeza con la camiseta y regresó en minutos con cinco taxis, empapado, besando la camiseta y exclamando: "¡Ve Luis, no somos tan malos! ¡Es por amor a los colores!"
Inspirado en ese episodio, Spinetta compuso la canción "La bengala perdida", con la letra "Por un color, solo por un color, no somos tan malos".