Ludovica Squirru insta a prepararse para el Año del Caballo, que inicia el 17 de febrero de 2026, con una limpieza profunda del hogar al estilo Feng Shui, desechando objetos rotos y regalando lo innecesario. Recomienda homenajes a los ancestros inspirados en pueblos originarios como los Quilmes, citando al estudioso Ilian Pusin, quien aconseja volver al monte en lugar de viajar, ya que los desplazamientos serán riesgosos por posibles guerras o imprevistos.
La astróloga enfatiza despojarse de relaciones tóxicas y aceptar transiciones en las parejas, promoviendo exploraciones internas mediante terapias artísticas, constelaciones familiares o biodecodificación para liberar emociones reprimidas que podrían causar problemas graves como infartos.
Alertó que la Rata china enfrentará desafíos bruscos con el Caballo, trayendo cambios intempestivos como mudanzas forzadas o colapsos inesperados. Propone fomentar la amabilidad como valor transformador, criticando la hostilidad cotidiana y pidiendo una refundación educativa en Argentina que incluya constelaciones familiares desde la infancia para resolver conflictos sistémicos.
Explica las constelaciones familiares de Bert Hellinger, quien observó en tribus africanas patrones repetitivos de traumas no resueltos, como herencias de violencia de guerra que generan asesinos en generaciones futuras, urgiendo grupos terapéuticos para revelar secretos familiares ocultos y sanar el sistema.