El juez Diego Amarante bloqueó el viaje de Claudio Tapia, presidente de la AFA, a Venezuela, impidiendo el único mecanismo para repatriar al gendarme argentino Nahuel Gallo, retenido en ese país. Delcy Rodríguez condicionó la liberación a la intervención personal de Tapia, quien comprometió financiamiento para el traslado.
Tapia solicitó permiso desde Brasil sin mencionar el motivo Gallo, ya que se trataba de una negociación secreta. Colaboradores cercanos como Luciano Nakis y el empresario Isla Cazares, presidente de Estudiantes de Caseros y proveedor de Axel Kicillof, lograron subir a Gallo a un avión de la AFA. El gendarmes regresa a Argentina y llega alrededor de las 3 de la mañana.
Gregorio Dalbón, abogado de la AFA, criticó al juez Amarante por denegar el permiso invocando inestabilidad política en Venezuela, pese a no conocer las gestiones. Panelistas cuestionan el rol de Dalbón, descrito como abogado mediático que persigue periodistas, y ven un intento kirchnerista de aprovechar la situación contra el gobierno.
Tapia debe declarar esta semana en el juzgado, y el gobierno nunca presentó formalmente el tema Gallo. La justicia no tuvo escritos vinculados, complicando las gestiones para liberar al ciudadano argentino privado ilegítimamente de su libertad.