Irán lanzó represalias contra bases estadounidenses en países del Golfo, Jordania y Tel Aviv, dejando un muerto y 20 heridos en Israel, tras el asesinato del líder supremo Ali Khamenei confirmado por Donald Trump. El experto Gabriel Puricelli analizó que el conflicto es regional, no escalará a guerra mundial sin Rusia o China, aunque estos proveen armas mutuamente como misiles y drones.
Irán permanece aislado en su vecindario, apoyado solo por grupos como Hezbollah en Líbano y hutíes en Yemen, sin respaldo estatal directo pese a denuncias de Rusia y China contra las violaciones al derecho internacional por Israel y Estados Unidos. Oficialmente reportan 250 muertos y 700 heridos en Irán, pero extraoficialmente cerca de 1.000 bajas y 2.000 heridos.
Puricelli advirtió sobre la compleja situación doméstica en Irán, con protestas masivas reprimidas recientemente y diversidad étnica que podría derivar en guerra civil, aunque el régimen teocrático está institucionalizado con mecanismos para reemplazar al líder. Estados Unidos carece de estrategia de salida, como en Afganistán y Libia, donde intervenciones generaron caos duradero para las poblaciones locales.
El cierre del Estrecho de Hormuz por Irán generará alzas inmediatas en precios del petróleo mundial, afectando el tránsito de buques y exportaciones, mientras expertos dudan si Irán usará todo su arsenal ante la muerte de Khamenei, y algunos ven la respuesta iraní hasta ahora como tibia.