Emilio Satriano expresa su inmensa satisfacción tras ganar en el autódromo Juan Manuel Fangio de Balcarce, un circuito que se le había negado hasta ahora.
Dedica el triunfo a todo su equipo, especialmente a su hermano, y a los patrocinantes que permiten competir al más alto nivel.
El narrador destaca que desde esa fecha 12, el Chevrolet de Satriano inicia una racha arrolladora que lo convierte en leyenda.