Andrea Rincón profundizó en su transformación espiritual, relatando visiones paranormales como un sueño premonitorio sobre su hermano con hormigas en la moto, que la llevó de Palermo a Saavedra para verificar.
La artista describió ataques espirituales intensos tras dejar las adicciones, incluyendo formas amorfas en su habitación, miedos paralizantes y eventos como escupir sangre en sesiones de liberación, donde presenció fenómenos extremos como personas caminando por paredes, según contó un camarógrafo de Intrusos.
Explicó que una mujer le advirtió de un maleficio y le dio una pulsera con calavera, lo que la hizo cuestionar prácticas previas como cartas y santos, optando por Dios tras rechazar lo oculto; su familia disfuncional de ocho hermanos influyó en autolesiones desde los cuatro años por falta de atención.
Recordó su salida de Gran Hermano en 2007 como "bomba sexual", con relaciones 80% sexo, y ahora practica ayunos bíblicos extremos, incluyendo de alcohol, cigarrillos y sexo, inspirados en Jesús y Daniel, para limpiar demonios arraigados; actualmente ayuna solo líquidos ante eventos de fin de año.
A pesar de miedos pasados, hoy camina sin temor, conectada espiritualmente, más allá de opiniones ajenas, priorizando la "mirada de arriba".