Sofía, una mujer con discapacidad motriz, realiza intervenciones artísticas en rampas y veredas rotas utilizando la técnica de mosaquismo con azulejos y cemento para visibilizar las barreras arquitectónicas en las calles.
Como voluntaria de una ONG, denuncia permanentemente estas irregularidades y un día decidió reparar creativamente un agujero en una rampa junto a su novio, usando habilidades aprendidas en talleres de mosaico, herrería y vitrofusión.
Las reacciones de la gente son positivas, ya que se sorprenden, la alientan y prestan más atención a los obstáculos urbanos, promoviendo así la accesibilidad universal.
El arte para Sofía es un medio potente para transmitir mensajes como la importancia de rampas funcionales y veredas seguras, y planea expandir sus intervenciones por todo el país mientras sigue los casos hasta que los organismos reparen adecuadamente.
Critica no solo baches sino también autos mal estacionados en rampas o paradas de colectivos, que impiden el acceso a personas con movilidad reducida, y aconseja a los vecinos intervenir o denunciar al Gobierno de la Ciudad para una sociedad más inclusiva.