Las sanciones petroleras de Estados Unidos dejan sin crudo a las refinerías chinas después de 30 días, lo que impide cualquier operación adicional y genera una crisis inmediata.
Los bancos rurales de la provincia que financiaron estas refinerías enfrentan la quiebra total, afectando a todos los agricultores chinos de la zona y creando un agujero económico masivo para el gobierno.
Esto arma la carta de Donald Trump para su reunión con Xi Jinping en abril, con amenazas de colapso en cadena: refinerías, bancos y rescate provincial.
La guerra entre China y Estados Unidos es puramente económica, no militar, mientras China acusa a Washington de provocar todas las guerras del mundo y se presenta como ejemplo de paz.