Un repartidor callejero llamado Deden Mahmoud Al-Ejudin transformó su negocio con un carrito de comida en miniatura que ofrece cuanqui mini, un plato tradicional indonesio de tofu y carne.
El video se volvió viral en TikTok con dos millones de visualizaciones, atrayendo a jóvenes que disfrutan la experiencia de la comida chiquitita aunque el tazón normal cuesta 10.000 rupias y el mini solo 1.000.
Bedén gana 5.9 dólares diarios invirtiendo solo 0.6 dólares, guarda cucharitas y platitos en bolsillos y vende porciones diminutas que encantan a los clientes, como ketchup mini.
Los conductores bromean sobre estafar niños con comida chica pero celebran el emprendimiento como idea brillante para el futuro.