Los monotributistas expulsados del régimen simplificado pasan al autónomo, donde enfrentan cargas impositivas altísimas como el 30% de ganancias, el 21% de IVA, ingresos brutos y tasas municipales.
El panelista califica este sistema como la "morgue tributaria para los argentinos", destacando su opresiva burocracia y carga fiscal.
Se observa un tono más duro y gráfico en la crítica actual, superando descripciones previas como "salto al abismo".