Un cabecilla de la banda del millón, detenido en una cárcel bonaerense, fue grabado ofreciendo pistolas calibre 380 por un millón de pesos y glock por dos millones desde su celular autorizado, demostrando que sigue delinquiendo pese a estar preso.
Los panelistas denunciaron que en el Servicio Penitenciario Bonaerense se permiten celulares a presos desde la era COVID sin restricciones, permitiendo home office criminal con videollamadas para marcar casas, inteligencia previa a robos y hasta secuestros virtuales o estafas bancarias.
Revelaron imágenes de celdas convertidas en boliches gamers con luces LED, monitores de 55 pulgadas, Plays y audio, e incluso un cumpleaños de la influencer carcelaria Paola Galeano, con fiesta de 15, globos y equipo de sonido, tras 13 años presa.
Criticaron duramente que los presos pidan tratamientos estéticos, alineamientos dentales solo para traslados y que el sistema judicial no incaute celulares pese a pedidos fiscales, permitiendo organización de delitos graves como ventas de armas y robos domiciliarios.
Los conductores se indignaron porque esta comodidad fomenta la reincidencia continua, con presos transformando celdas en paraísos mientras planean asaltos que afectan a vecinos inocentes.