La leyenda de Rufina Cambaceres, enterrada viva en el cementerio de la Recoleta, genera relatos de presencias fantasmales que inquietan a los visitantes.
Hija del escritor Eugenio Cambaceres, Rufina murió el día de sus 19 años en la mansión familiar mientras preparaban un festejo y planeaban ir a la ópera con amigas. Fotografías tomadas en el lugar capturan a la llamada dama de blanco, con ropa de época, moviéndose angustiada en ráfagas pixeladas por zoom digital.
Testigos relatan haber visto almas en cementerios, vestidas como en vida, manifestándose sin maldad. En Recoleta, se escuchan llantos y corridas atribuidos a entidades oscuras que buscan atraer a los vivos, aunque el narrador prefiere creer en energías residuales que persisten tras la muerte.
Visitantes nocturnos sienten miradas de algo más, y cuando los turistas se van, los verdaderos dueños del lugar parecen despertar, dejando un susurro frío ajeno a este mundo.