Un agente de la policía de civil circulaba en moto por Monte Chingolo cuando dos delincuentes lo interceptaron a punta de pistola para asaltarlo. El policía sacó su arma y disparó, matando en el lugar a un chico de 14 años que formaba parte del robo, ayer a las 19:30 en la esquina de Chapeyú y avenida Donato Álvarez.
La cronista Agustina Minotti entrevistó a Tomás, un vecino de 22 años que escuchó el disparo y vio al adolescente tirado en la vereda. Tomás contó que alertó a un policía en una garita cercana, pero este se negó a intervenir alegando que no era su jurisdicción y que ya venía una ambulancia. Los vecinos denuncian robos constantes en la zona por el tránsito pesado y la presencia de semáforos.
Tomás, quien superó una adicción a drogas que inició a los 14 años consumiendo marihuana, cocaína, pastillas y alcohol, atribuyó los delitos juveniles a la droga fácil de conseguir en la calle. Relató que delinquió para sustentarla, fue internado tres veces por orden judicial de su familia y salió adelante gracias a su madre Ana Lía, radióloga jubilada que ahora es costurera y ama de casa.
El vecino criticó tanto a los ladrones que arriesgan la vida por droga como a la policía por abusos de autoridad, como patear a jóvenes fumando o actuando con violencia sin motivo. Pidió a las madres que ayuden a sus hijos para evitar finales trágicos como el del chico muerto, que quizás salía por necesidad de droga mientras su familia lo esperaba con comida.
Tomás advirtió que él pudo haber sido la víctima y enfatizó que la droga empuja a los jóvenes a delinquir, no la voluntad propia, en un barrio plagado de inseguridad donde vecinos se ayudan mutuamente ante los robos.