Activistas de Greenpeace ingresaron con 12 inodoros hasta la entrada principal del Congreso en una camioneta Ford F100 blanca a las 6:35 de la mañana, superando todas las medidas de seguridad en un operativo calificado de desastre total por el director Claudio Gallardo y fuentes del Ministerio de Seguridad.
Los efectivos policiales tardaron hasta las 7:10 en llegar al lugar, pese a la alta vigilancia esperada por tensiones previas, lo que generó críticas por fallas en la custodia de la Policía Federal y la división del Senado.
El incidente comenzó mal al permitir el acceso a las escalinatas donde el domingo subirá el presidente y terminó peor con un policía que abusó en su tarea, hiriendo a un camarógrafo aunque luego negaron la detención.
Periodistas cuestionan si hubo una "liberada" para la protesta y exigen echar responsables, agradeciendo que fueran ambientalistas y no con intenciones maliciosas.
Victoria Villarruel y el Ministerio de Seguridad enfrentan cuestionamientos por la impotencia operativa en las inmediaciones del Congreso.