Pakistán lanzó ataques aéreos y terrestres contra puestos militares talibanes en Kabul y Kandahar, en respuesta a un ataque afgano contra sus fuerzas fronterizas.
El Centro de Defensa de Pakistán calificó los combates como una guerra abierta, con 274 afganos muertos, 400 heridos y 115 tanques destruidos según cifras paquistaníes.
Los talibanes contraatacaron en seis provincias, afirmando haber matado 40 soldados paquistaníes y capturado 15 puestos, aunque Pakistán desmintió y reportó solo dos muertos propios.
Los choques ocurren en la Línea Durán, frontera de 2600 km impuesta por británicos en el siglo XIX y no reconocida por Afganistán, con historial de matanzas en 20 años.