Dos motochorros armados robaron a una familia venezolana en Ramos Mejía, entre Constitución y Argentina, mientras bajaban del auto con niños de 2 y 5 años. Ocurrió cerca de las 22:00, con el vehículo encendido y luces prendidas; los delincuentes apuntaron pistolas a la cabeza del padre, Luis, le arrancaron el teléfono y se llevaron el auto tras obligarlo a bajar a los menores.
Luis relató el terror vivido al volver de un cumpleaños de su hija, pidiendo bajar a sus hijos mientras los ladrones actuaban con impunidad. La nena de 5 años quedó traumatizada, llorando en el piso sin entender por qué personas malas se llevaban el auto, y el de 2 años en shock. La familia, radicada hace ocho años en Argentina huyendo de Venezuela por mejores oportunidades, ahora duda de quedarse por la inseguridad desatada.
Los vecinos y la policía ofrecieron contención inmediata gracias a cámaras por toda la cuadra, pero ni la Municipalidad ni la Provincia enviaron ayuda. Luis exige que las autoridades "se pongan a trabajar" porque las calles están destrozadas y la inseguridad ataca a cualquier hora, incluso en zonas supuestamente seguras como Ramos Mejía, convertida en "lugar de delincuentes".
El auto no apareció pese a otros robos simultáneos en La Matanza; la esposa Karen, también venezolana, perdió una entrevista laboral por el incidente y enfrenta la pérdida de herramientas de trabajo. Luis agradece no haber sufrido golpes físicos, pero resalta el trauma imborrable en sus hijos argentinos, temiendo que emigren como tantos adolescentes.
La familia compraba pan para la cena tras el cumpleaños, soltando globos en la alegría del momento, cuando los motochorros patrullando atacaron. Reporteros destacaron la indignación y resignación en la voz de Luis, admirando su cadencia venezolana entre furia y tristeza.