El ayatolá Ali Khamenei, líder supremo de Irán, murió en ataques de Israel y Estados Unidos, según confirmó Donald Trump, aunque Irán lo niega sin pruebas. Representa un alivio para judíos argentinos por su rol en los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994, que causaron 85 muertos en este último.
Waldo Wolf, exvicepresidente de la DAIA, explicó que Khamenei promovía la destrucción de Israel y financiaba a Hamás y Hezbollah para eliminar a los judíos. Recordó el memorándum de 2013 firmado por el canciller Héctor Timerman por orden de Cristina Fernández de Kirchner, que daba estatus de co-investigador al acusado, un hecho calificado de vergüenza.
La justicia argentina, con fiscal Alberto Nisman, determinó que Khamenei decidió el atentado a la AMIA en un conciliábulo de ayatolás. El juez Daniel Rafecas emitió orden de captura vía Interpol. Wolf enfatizó que Khamenei nunca se presentó a la justicia.
Sergio Rubino detalló que Khamenei, sucesor de Ruhollah Jomeini, tenía poder omnímodo en la teocracia iraní como 'signo de Dios', controlando elecciones y decisiones pese a formas democráticas. Su muerte es una pérdida clave para el régimen conservador, con posible sucesor designado.
El panel criticó la política iraní y recordó que el Papa Francisco se reunió con ayatolás iraquíes pero no con Khamenei, en un contexto de apoyo popular variable al régimen.