Estados Unidos e Israel lanzaron la Operación León Rugiente contra objetivos clave en Irán, incluyendo al líder supremo Ali Khamenei de 86 años y al presidente Masud, en respuesta a tensiones previas. Irán contraatacó de inmediato con drones y misiles contra bases estadounidenses en Kuwait, Bahréin, Abu Dhabi, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y otras zonas del Golfo, reportándose explosiones y al menos un muerto en Dubái.
Imágenes muestran desesperación en Irán tras un ataque a un bus escolar cargado de niñas, con cifras variables de víctimas: 53 fatales, mayormente niños según algunas fuentes, o 73 muertos y 92 heridos según autoridades iraníes. Periodistas advierten sobre información no verificada de redes sociales o propaganda del régimen iraní, destacando inteligencia de EE.UU., Israel, británicos y franceses.
El presidente francés Emmanuel Macron publicó un comunicado definiendo el conflicto como el "estallido de la guerra" entre EE.UU., Israel e Irán, advirtiendo graves consecuencias para la paz internacional y ordenando medidas para proteger territorio francés, ciudadanos e intereses en Oriente Medio. La Unión Europea y el Consejo Europeo también se pronunciaron.
Donald Trump y Benjamin Netanyahu justifican los ataques contra proxies iraníes como Hamas y las Fuerzas Quds de la Guardia Revolucionaria, además de Khamenei y el presidente iraní, buscando un gobierno de transición. Críticas señalan unilateralidad sin consenso ONU ni Congreso de EE.UU., comparándolo con invasiones de Bush en Afganistán y Putin en Ucrania.
Argentina emitió un comunicado alineado que responsabiliza a Irán por el atentado a la AMIA, pero omite la Embajada de Israel, generando sorpresa en el panel.