La guerra en Ucrania atrae a latinoamericanos que responden al llamado del gobierno para unirse a la legión internacional, motivados por la falta de oportunidades en países como Colombia y México, tras campañas digitales de reclutamiento lanzadas el año pasado.
Soldados colombianos y mexicanos participan en entrenamientos intensivos en Ucrania, preparados para ser enviados al frente en días; uno de ellos sufrió contusiones por artillería pero persiste por vocación, mientras un médico de combate ayuda desde hace casi cuatro años.
Los voluntarios destacan la buena acogida ucraniana y su deseo de contribuir, pese a salarios bajos y desempleo en sus naciones originarias; un exmilitar mexicano llegó tras dificultades laborales post-ejército.
Decidieron unirse como instructores o combatientes, haciendo de Ucrania su nuevo país, en una guerra que ahora depende cada vez más de apoyo externo con combatientes extranjeros.