Activistas de Greenpeace lograron ingresar con inodoros hasta la entrada principal del Congreso superando todas las medidas de seguridad en un operativo calificado como desastre total que comenzó a las 6:35 de la mañana en una camioneta Ford F100 blanca con caja de madera, bajando 12 personas y material en mitad de cuadra.
Una foto reveladora muestra a un guardia de seguridad del Senado desconcertado mirando la protesta sin reaccionar, coincidiendo con el momento exacto del cambio de guardia, lo que genera sospechas de que los activistas conocían los horarios internos.
La Policía Federal no reaccionó a tiempo, tardando 35 minutos desde el estacionamiento hasta el informe a las 7:10, permitiendo coreografía completa con pantalones bajos y pancarta sin oposición, en un lapso donde pudo pasar cualquier cosa.
Hay pase de facturas entre seguridad del Senado, a cargo de Claudio Gallardo -figura polémica acusada de espionaje interno-, y Policía Federal del Ministerio de Seguridad, con críticas por falta de presencia en la esquina y demora en actuar pese a la reja alta.
El incidente, pacífico gracias a Dios, genera cacería de brujas interna y movimientos en el Ejecutivo alertando que podría haber sido una catástrofe.