Ingrid Jacqueline Gómez, identificada como estafadora, llegó prepotente al lugar de reclamo en vivo y amenazó con disparar a más de 30 víctimas que exigen el reintegro de 15 millones de pesos por entradas y micros para recitales no cumplidos.
La mujer, acompañada por su marido dueño de Dar Tattoo, insultó y huyó rápidamente tras recibir huevos de las víctimas, quienes destacaron su modus operandi: gana confianza vendiendo entradas válidas inicialmente y luego estafa cuando confían en ella.
En el local donde trabajaba Gómez, el dueño también estafado por tres meses de deuda se enfureció con el caos, gritando y siendo contenido, mientras las víctimas protestaban pacíficamente por sus ahorros destinados a shows.
Una víctima relató que pagó pese a haber sido robada en su casa, pero Gómez no tuvo piedad y la estafó igual; el móvil policial fue llamado ante posibles amenazas armadas, y el equipo se dirige al domicilio de la acusada.
Más afectados aparecen diariamente, sumando posiblemente 50 personas del barrio, todas recurrieron a ella por entradas agotadas en sitios oficiales.