El analista Manuel Castro explicó que los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán buscan contrarrestar el avance chino en la región, ya que Irán forma parte clave de la ruta de la seda de China con grandes inversiones. Estados Unidos presiona puntos estratégicos como el canal de Panamá, que nunca fue suyo originalmente, y el puerto de Chancay en Perú conectado a Brasil vía BRICS, para evitar la influencia china en Sudamérica.
Castro criticó el imperialismo yanqui decimonónico, recordando intentos de comprar Groenlandia y la herencia del destino manifiesto protestante que los hace creerse policías del mundo. Enfatizó que Estados Unidos evita confrontación directa con China pero avanza en territorios menores, mientras Rusia podría involucrarse dada su superioridad nuclear y la cercanía con Irán vía BRICS.
En Israel, la opinión pública está dividida respecto a Benjamín Netanyahu: muchos rechazan su política agresiva, como señaló Charlie Kirk, y la población civil siempre paga los costos de los destrozos. Se menciona posible negociación nuclear interrumpida por misiles y apoyo iraní a guerras proxy, similar a Ucrania contra Rusia.
Irán respondió con misiles a todas las bases estadounidenses en Emiratos, Baréin y Qatar, y ataques a Tel Aviv, recordando la guerra de los 12 días de Trump donde avisaron antes para evitar bajas. Rusia e Irán comparten lazos por drones Zahed enviados a Ucrania y misiles hipersónicos usados por hutíes contra buques en Suez, tecnología que solo Rusia tenía.
China y Rusia permanecen callados, mientras Trump no puede perder ante elecciones de medio término. Castro advirtió que esto es geopolítica pura: imperios mueren matando, como en la guerra del Peloponeso.