El deshielo en los Alpes por aumento de temperaturas invernales amenaza estaciones de esquí por debajo de 1.200 metros, con reducción de nieve natural entre 25% y 45% en 75 años.
El 90% de estaciones italianas, 70% austriacas y 54% suizas usan nieve artificial, criticada por consumir mil metros cúbicos de agua por hectárea, extraída de ríos y lagos, compactar suelo y generar 24 kilotoneladas de CO2.
La nieve artificial salva pistas pero agrava la emergencia climática con altos costes de 3,5 a 5 euros por metro cúbico y huella ambiental destructiva.