Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar preventiva contra Irán con dos portaaviones, inédito desde la guerra de Irak, atacando instalaciones militares en Teherán y otras ciudades para derrocar el régimen de casi 50 años que gobierna a sangre y fuego.
Donald Trump y Benjamin Netanyahu dividieron labores en los ataques, con objetivos clave como el jefe militar iraní y el líder supremo Alí Jamenei de 86 años, aunque no hay confirmación de sus muertes pese a versiones sobre el presidente iraní. Irán reportó 50 muertos, incluyendo en una escuela de mujeres, pero la cifra se relativiza por el aislamiento informativo del régimen.
Damián Svalls advierte sobre la riesgosa operación política y militar, con respuesta iraní limitada a drones contra bases estadounidenses, y posible guerra de varios días hasta debilitar el régimen desde adentro, considerando planes de sucesión ya anunciados.
Estados Unidos e Israel insisten en que los blancos fueron militares y del régimen, sin ataques masivos a población civil.