El Dr. Soares explica que Dios realiza prodigios diarios para aumentar la fe mediante su palabra y relata la historia bíblica de Moisés, criado como hijo de la hija del faraón pese al decreto de matar niños hebreos.
Moisés, educado en las mejores artes de Egipto y candidato a faraón, rechazó ese lujo por fe, prefiriendo el maltrato con su pueblo y el oprobio de Cristo, con la mirada en la recompensa eterna.
Enfatiza que la mirada debe estar en la recompensa celestial, no en placeres temporales o pecados, y que Dios equipa para las misiones sin necesidad de universidades mundanas.
Cita Hebreos 11 para mostrar cómo Moisés dejó Egipto sin temer al rey, celebró la Pascua con sangre protectora y pasó el Mar Rojo por tierra seca, como los creyentes pasarán tentaciones.
Advierte sobre la separación final entre salvos y perdidos, urgiendo arrepentimiento y lectura de la Biblia para evitar el fuego eterno.