Daniela de Lucía abandonó definitivamente la casa de Gran Hermano tras 48 horas adentro, al enterarse del fallecimiento de su padre de 81 años, quien padecía una enfermedad de larga data y vivía en Tandil junto a su madre, con quien compartía 57 años de matrimonio desde los 14 años. El padre, un hombre hecho a sí mismo que trabajó desde chico, no estaba internado al momento de su muerte.
Daniela regresó brevemente a la casa intentando mantenerse fuerte para no contagiar tristeza a sus compañeros, ya que adentro todo se siente intensificado al triple. Explicó que quiso comunicar la noticia de forma oficial y evitó explotar en llanto para no elevar el nivel de tristeza en el grupo, que empatizaría con sus propios seres queridos.
Antes de irse, Daniela fue al confesionario a dejar sus votos con convicción, tras haber vivido lo suficiente para decidir qué quería para la casa. Expresó cariño por algunos vínculos formados y compartió que su perrito es su mejor terapia, mientras reflexionaba que la vida golpea duro pero hay que seguir adelante.
El panel de Intrusos destacó su inteligencia emocional y fortaleza para salir, hablar y explicar. Aunque la prensa esperaba que volviera tras despedirse como en otros casos, Daniela decidió quedarse acompañando a su madre, aunque su mensaje en Instagram genera ambigüedad sobre un posible regreso.