El Corán llamó al cielo un "techo protegido" que resguarda la Tierra de meteoritos, rayos ultravioleta y tormentas solares.
La atmósfera desintegra millones de meteoritos diarios, la capa de ozono filtra UV dañinos y el Cinturón de Van Allen bloquea radiación equivalente a cien mil millones de bombas atómicas.
Sin estos escudos, la vida sería imposible, conocimiento que el Corán anticipó sin telescopios ni satélites.