Ricardo Canaletti relata casos conmovedores de desapariciones de niños que marcaron Argentina, como Martita Stutz en 1938 en Córdoba, donde un juez llamó a un vidente que tocó el expediente para "ver" pistas.
Menciona a María Soledad Morales en Catamarca, donde vivió el segundo juicio, y el caso Penjerec de 1962, con una banda peronista que secuestraba menores para fiestas en una quinta de Escobar, culpando a un zapatero de Florencio Varela.
Evoca otros horrores como dos lesbianas presas por maltratar hasta la muerte a un chico que vivían con ellas, y casos impunes como muchos infanticidios actuales. Nada es nuevo en la impunidad judicial.
La conversación deriva a Jeffrey Epstein, amigo de Trump implicado en abusos a niños, con argentinos involucrados y conexiones reales ocultas, destacando aberraciones globales.